Por Juan Pablo Ojeda
El proceso de ratificación del Acuerdo Global modernizado entre la Unión Europea y México ha registrado avances significativos este mes de julio de 2026, consolidando los pasos necesarios para su entrada en vigor plena. La eliminación de barreras arancelarias en más del 99% de los productos comercializados representa el eje central de este marco regulatorio, diseñado para dinamizar el intercambio de bienes entre ambas regiones.
Las cifras proyectadas por la Secretaría de Economía indican que, una vez ratificado en su totalidad, el intercambio comercial bilateral podría incrementarse hasta en un 15% anual durante el primer quinquenio. El acuerdo no solo simplifica las reglas de origen, sino que establece protocolos estandarizados para el comercio digital y los servicios financieros, sectores con un crecimiento sostenido del 8% en el último año.
A nivel de infraestructura, el tratado contempla la apertura de licitaciones públicas en sectores estratégicos, permitiendo que empresas europeas y mexicanas participen bajo igualdad de condiciones. Esta integración en las compras gubernamentales es un cambio estructural que busca optimizar la eficiencia operativa y reducir costos transaccionales en proyectos de alto impacto nacional.
En materia agroalimentaria, el acuerdo protege la denominación de origen de productos clave de la Unión Europea y facilita la exportación de bienes agrícolas mexicanos —como aguacate, café y cítricos— hacia los 27 estados miembros. El volumen de estas exportaciones ha sido analizado para asegurar el cumplimiento estricto de las normas fitosanitarias europeas, las cuales se han armonizado mediante un nuevo comité bilateral.
La modernización del tratado responde a una necesidad de actualización ante las nuevas dinámicas globales de comercio iniciadas en el año 2020. Las disposiciones en materia laboral y de protección al medio ambiente son los componentes que han requerido el mayor análisis técnico por parte de los parlamentos involucrados, garantizando que el flujo comercial cumpla con los estándares internacionales de sostenibilidad.
El cronograma legislativo indica que, tras las votaciones finales en los parlamentos de los estados miembros de la UE y el Senado mexicano, el tratado estará listo para su implementación técnica a finales de 2026. La armonización de las leyes aduaneras será la última fase operativa para asegurar que los beneficios arancelarios sean aplicables de manera inmediata tras la publicación del decreto.
Este acuerdo consolida a México como uno de los socios comerciales más relevantes de Europa fuera de su bloque continental. Con la ratificación, se espera que el flujo de Inversión Extranjera Directa proveniente de la UE hacia México alcance nuevos niveles, beneficiando sectores clave como la manufactura avanzada, la industria automotriz eléctrica y el desarrollo de tecnologías limpias.

